El proyecto tiene como objetivo mejorar la accesibilidad entre las dos calles que limitan el área de actuación, estableciendo un trazado de rampas de conexión completa entre ellas. En el primer ámbito, que conecta la Ermita con la Avenida del Suspiro, se ha optado por un recorrido dividido en tres tramos de 1,20 m que mantiene la escalera existente y su ancho representativo frente a la Ermita, con una tabica suave de 15 cm que facilita significativamente su uso.
En el segundo ámbito se propone una rampa de ida y vuelta con pendiente inferior al 8%. Los desniveles existentes se protegen mediante celosías cerámicas que evocan los cerramientos de los secaderos de tabaco, arquitecturas industriales en desuso en la zona pero de significativa presencia en la memoria de los habitantes de la Vega de Granada, con una singularidad plástica y arquitectónica que se ha querido preservar. Estas celosías se superponen sobre pequeños muretes de hormigón que nivelan el trazado entre rampas. Los muretes se presentan sin celosía en los tramos de menor desnivel, convirtiéndose en improvisados bancos de descanso. Una barandilla de doble tubo acorde a la normativa de accesibilidad completa la intervención.