Dado el tamaño reducido de la parcela, menos de 50 m², se propone una casa que ocupe la totalidad del solar y agote la edificabilidad disponible. El proyecto, redactado en colaboración con el propietario y arquitecto Wolf Kherer, se organiza en un volumen único con dos fachadas completas orientadas al este y al oeste y una mirada norte y sur desde la azotea. La vivienda dispone de una única estancia principal en cada planta y una escalera de un solo tramo en la medianera norte, separada de las estancias mediante una batería de contenedores armario.
Debido al desnivel del solar, la vivienda tiene dos accesos a diferente cota desde cada una de las calles colindantes. En el nivel inferior se dispone un dormitorio con baño y una pequeña zona de estar orientada al este. En la planta intermedia, con acceso desde la calle Real, se encuentra otro dormitorio y sala de trabajo con aseo. En la planta segunda se sitúa la cocina con una terraza con pérgola orientada al este, y desde esta una escalera da acceso a la azotea, acondicionada con cubierta a un agua orientada al sur para la producción termosolar.
La vivienda se abre al este con una potente visión sobre el Peñón, el Castillo de Salobreña y el mar. Los grandes huecos se protegen con celosías de acero perforado con un trazado de origen islámico ya empleado en una vivienda anterior para los mismos propietarios. En la fachada oeste, los huecos se cierran con una celosía de rasillones pintados de blanco para conseguir la necesaria intimidad desde la calle Real.
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